NO SON COSAS DE NIÑOS. La negación de las agresiones y la validación de la violencia

2 de mayo de 2018


"¡Resolverlo vosotros!" "Déjales, que lo solucionen ellos que tienen que aprender" "Pero mujer, si son cosas de niños, que exagerada eres". "Que aprendan, que la vida es muy dura" "Esto ha pasado siempre y aquí estamos"


¿Cuantas veces hemos presenciado un conflicto entre niños y como adultos no hemos sabido que hacer? ¿Cuántas frases como estas hemos oído o incluso dicho nosotros mismos en más de una ocasión?

Cuando observamos una situación así entre niños, tenemos dudas y no sabemos si actuar o por lo contrario dejar que lo resuelvan ellos solos. Incluso en muchas ocasiones, ni siquiera lo vemos como una agresión o un abuso, sino que simplemente lo consideramos como COSAS DE NIÑOS.


Por lo general, minimizamos y restamos importancia al conflicto  usando frases que normalizan e in visibilizan la agresión dándonos hasta vergüenza actuar por el que pensarán el resto de los adultos ¿Seré una exagerada?, ¿Estaré haciendo que mi hija sea una blandengue y una quejica?. De esta manera poco a poco las agresiones van quedando silenciadas.

 A veces nos cuesta poner palabras a lo que esta ocurriendo porque como adultos no estamos acostumbrados y nos suena muy duro verbalizar lo que ocurre y  sin darnos cuenta, lo vamos convirtiendo  en tabú. Lo que no se nombra no existe.

Usar términos como abusar, humillar, chantajear, excluir, amenazar, manipular, etc, nos cuesta mucho. Nos parecen palabras muy duras para usar con un niño (por supuesto siempre vamos a tener en cuenta la edad). Pero ¿Cómo pueden ellos identificar lo que esta pasando si nadie se lo nombra? Si yo no acompaño la agresión nombrando lo que esta ocurriendo ¿Cómo puede un niño distinguir lo que es?   

Sin embargo, etiquetar de abusón, pegón, agresivo, mandón, abuson u otros términos similares, parece que no nos cuesta tanto😟😠. "Si es que eres un pegón y tienes la mano muy larga". "Mira que es mandona esta niña con lo chica que es".  "Eres un abusón con tu hermana"

Cuando yo describo una acción, no estoy ni juzgando ni etiquetando al niño, simplemente describo lo que esta ocurriendo. "Esto es un chantaje y no me gusta que me traten así". "Quizás estás abusando de tu fuerza siendo mayor que tu hermano/amigo". "A este niño lo estáis excluyendo del grupo y que te aparten así y te dejen de lado, duele mucho". De esta manera los niños van identificando lo que pasa además de recibir un límite a la acción por un lado y  de sentirse respaldados por otro.


Hay que tener en cuenta que a socializar sólo se aprende a través del modelado y la imitación, por lo tanto, si como adultos no hacemos de modelo a la hora de resolver y acompañar un conflicto entre iguales, difícilmente ellos lo pueden aprender  por si solos de una manera empática, asertiva y no violenta. Para ello antes han tenido que ser acompañados en multitud de ocasiones, porque cada conflicto es completamente distinto y por lo tanto necesitan muchos ejemplos como modelo. Aun así, un niño nunca esta libre de sufrir un abuso, pero sabiendo identificar lo que es, conseguirá  así que no se instale.


Si como adulto no intervengo estando presente, estoy privando a todos (agresor, agredido y observadores) de un aprendizaje social, quedando el que agrede respaldado por el silencio de los adultos, el agredido indefenso y sin apoyo por parte de nadie y los observadores presentes viendo como se permiten estas acciones y cómo quedan validadas.


Lo que vemos entre adolescentes no es algo que surja de un día para otro, sino que se va gestando desde la primera infancia a través de la normalización, el silencio y la NO PREVENCIÓN, ya que en muchísimas ocasiones no sabemos como actuar y en otras muchas lo que queremos es restar importancia con el fin de que la acción pase desapercibida, se le reste importancia para que duela menos o porque pretendemos que lo resuelvan solos y así aprendan. Tenemos tan instaurada las agresiones y la violencia en nuestra sociedad, que de forma inconsciente normalizamos lo que vemos.


Como ayudar a prevenir:

1. Siempre intervengo y acompaño por pequeña que nos parezca la agresión.
2. Verbalizo lo que esta ocurriendo describiendo la acción  y dando nombre al tipo de abuso /agresión (siempre teniendo en cuenta la edad) para que poco a poco vayan interiorizando los tipos de abusos y agresiones y así puedan identificar lo cuando lo sufran.
3. El ejemplo en casa es fundamental. Si no quiero que chantajeen a otros niños, yo no puedo educar a base de chantajes, si no quiero que manipulen, no les puedo manipular.
4. Siempre les voy a creer cuando nos cuenten algo que les ha ocurrido fuera de nuestra presencia, sin minimizar ni restar importancia. Acompaño y valido su emoción y mal estar porque sólo ellos son dueños de lo que sienten. No por quitar importancia el dolor es menor.
5. Pensar que un conflicto es la mejor oportunidad para dar un buen ejemplo sobre como resolverlo de manera empática, asertiva y no violenta. Cada conflicto acompañado y bien resuelto, es una oportunidad de aprendizaje para nuestros niños.
6. No son valientes ni campeones. Solemos minimizar lo ocurrido con frases como: "¡Venga, si tu eres un valiente!"."Bueno, no es para tanto que tu eres un campeón" o frases similares.
7. Escuchar, escuchar y escuchar.
8. Ningún niño ni tan siquiera adulto, esta libre de sufrir abuso, pero si lo identifica y sabe poner el límite, evitará que se instale.

Y sobretodo tener en cuenta que 

LA VIOLENCIA SE APRENDE, PERO LA NO VIOLENCIA TAMBIÉN


Si sois un grupo de padres o asociación o tienes un local y quieres profundizar más sobre este tema, puedes mandarme un mail o solicitar información para hacer un taller sobre "Prevención de abuso y acompañamiento a las agresiones entre iguales".


Sonia Dabalsa 





No hay comentarios